NOTAS

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[1] SCHELER, MAX (1941) Ética. Nuevo ensayo de fundamentación de un personalismo ético, tomo I, pp. 266-267 (Madrid, Revista de Occidente). [2] “El ser del valor positivo es, en sí mismo, un valor positivo, y el ser del valor negativo es, en sí mismo, un valor negativo”. Estos son, junto con sus correspondientes alternativas (el no-ser de un valor positivo es un valor negativo, y el no-ser de un valor negativo es un valor positivo) los axiomas principales de la deontología axiológica, según MAX SCHELER. Vid. ibid., p. 265. [3] Vid. HEIDEGGER, MARTIN (1979) Sein und Zeit (Tübingen, Max Niemeyer). [4] Vid. MILLÁN-PUELLES, ANTONIO (1967) La estructura de la subjetividad, pp. 411 y ss. (Madrid, Rialp). [5] MILLÁN-PUELLES, ANTONIO (1984) Léxico Filosófico, pp. 246-247 (Madrid, Rialp). [6] Hay que decir que el término valor es usado originariamente en el lenguaje de los economistas. [7] ORTEGA Y GASSET, JOSÉ (1964) (6ª ed.) Introducción a una estimativa, en Obras Completas, tomo VI, p. 321 (Madrid, Revista de Occidente). [8] Ibid., p. 322. [9] SCHELER muestra que la superioridad de un valor no estriba en que sea preferido, sino en que es preferible, lo cual sólo depende de una conexión apriórica de esencias, entre él y su depositario, o entre la jerarquía y la polaridad de los valores. La superioridad de un valor es dada en el preferir o postergar, pero sólo fundada en dicha conexión. Vid. op. cit., p. 131. [10] La excepción más clara y eminente es la del filósofo DIETRICH VON HILDEBRAND, según el cual, “el valor es objetivo en cuanto que es una propiedad real del ser del que predicamos un valor. (…) Los valores no pueden ser interpretados en ningún caso como meros aspectos relacionales que posee el ser respecto a nuestro deseo y a nuestra voluntad. Los valores claramente se muestran como pertenecientes al ser e independientes de nuestro deseo o de nuestra voluntad”. Cfr. VON HILDEBRAND, DIETRICH (1983) Ética, p. 93 (Madrid, Encuentro). Este autor es uno de los principales representantes del llamado “realismo fenomenológico”. [11] MILLÁN-PUELLES, ANTONIO (1996) Ética y realismo, p. 23 (Madrid, Rialp). [12] O. FULLAT lo expresa con toda radicalidad: educar es valorar (vid. sus trabajos (1991) Buscando valores, Razón y Fe, 223:1107, enero, pp. 88-98, y (1985) La educación es violencia, Revista de Ciencias de la Educación, XXXI:122, abril-junio, pp. 139-148. Más discutible es su idea de que, en último término, no importa según qué valores educar: cada uno tendrá los suyos, como se suele decir, y no cabe ir más allá que presentarle al alumno el menú axiológico… Y que él decida. En otro trabajo suyo, Fullat pasa revista con mayor detenimiento a diversas concepciones antropológicas contemporáneas con sus correspondientes propuestas axiológicas: comunismo, anarquismo, psicoanálisis, positivismo, existencialismo, mecanicismo, personalismo. Vid. (1978) Filosofías de la Educación, parte III (Barcelona, Ceac). La antropología aristotélico-tomista es, ahí, sencillamente despreciada a título de “maniqueísmo”, por tratar de ofrecer una sólida criteriología para discernir entre lo moralmente valioso y lo que se opone al perfeccionamiento humano. [13] RATZINGER, JOSEPH (1992) Creación y pecado, pp. 94-95 (Madrid, Rialp). Recientemente, D. PATTERSON ha mostrado lo poco neutral –en el sentido de inocente– que resultó la tesis del neutralismo durante el período nazi en Alemania. Según este autor, el indiferentismo axiológico, la idea de que todo valor es igualmente válido que su contrario, conduce al asesinato. En su estudio (1996) When learned men murder (Bloomington, Phi Delta Kappa Educational Foundation) se refiere a la conferencia sobre educación superior celebrada el 20 de enero de 1942 junto al lago Wansee, en la que se propuso como “hombre educado” al deputado secuaz de Heinrich Himmler, Reinhard Heydrich, que decidió el holocausto judío y preparó la llamada “solución final” (Endschluß). PATTERSON subraya también en su estudio la importancia de las humanidades, que tratan de responder a la cuestión de por qué es mejor vivir que suicidarse (p. 113). Abrirse a las cuestiones existenciales y de valor es la esencia de toda enseñanza, que morirá si se reduce a una mera preparación técnica para ingresar con garantías en el mercado de trabajo. [14] C.S. LEWIS denuncia la actitud de los educadores que, so capa de no importunar la libertad del educando, tantas veces le dejan en manos de anónimos manipuladores: “El poder del Hombre para hacer de sí mismo lo que le plazca significa el poder de algunos hombres para hacer de otros lo que les place”. Cfr.
LEWIS, C.S. (1990) La abolición del hombre, p. 60 (Madrid, Encuentro). [15] Como es bien sabido, tal es la razón por la cual se dividió el movimiento de Friburgo y abandonó a HUSSERL buena parte de los discípulos que, al comienzo, se vieron atraídos por su “realismo” y que habían trabajado con él en las cuestiones fenomenológicas: STEIN, VON HILDEBRAND, KOYRÉ, HERING, INGARDEN, REINACH… Fieles al método fenomenológico y al realismo que caracterizaba al HUSSERL de las Investigaciones Lógicas, hubieron de apartarse del maestro tras su giro al idealismo trascendental. [16] Vid. MILLÁN-PUELLES, ANTONIO (1990) Teoría del objeto puro (Madrid, Rialp). [17] SCHELER, op. cit., p. 231. [18] En un momento dado, Scheler parece contradecir el principio Die Werte sind nicht, sondern werten. He aquí sus propias palabras: “Todas las normas, imperativos, exigencias, etc., se fundan –si no han de ser arbitrarias proposiciones imperativas– en un ser independiente, es decir: en el ser de los valores. Hemos de rechazar la afirmación de que los valores no “son“, sino que “valen“. La “validez“ es propia de proposiciones que son verdaderas en sí mismas, en cuanto que estas proposiciones o sus contenidos significativos son referidos a una posible afirmación”. Y añade en nota a este texto: “La validez de las proposiciones no consiste tampoco en su “validez“, refiérase esta validez al sujeto, o bien al objeto mentado por las proposiciones, y mediante el cual se cumple lo que esas proposiciones mientan. En ambos casos se trata de una relación de las “proposiciones verdaderas“ que fundamenta estas proposiciones, pero que no es su constitutivo esencial.) Esto es exacto también para las proposiciones que atribuyen a una cosa un valor. Mas no por ello el valor mismo es una mera “validez“ en el sentido de que el valor se agote en ese “valer“. Los valores son hechos que pertenecen a un tipo determinado de experiencia. Por lo tanto, las proposiciones válidas incluyen en la esencia de su verdad el que han de coincidir con esos hechos” (ibid., p. 243). Como es claro por el sentido obvio del texto, aquí se toma “valor” como “validez” lógico-proposicional. El sentido más adecuado, dentro del contexto general de la Axiología, del principio Die Werte sind nicht se percibe al ponerlo en relación con el axioma “el ser de un valor positivo es un valor positivo”. [19] Vid. MILLÁN-PUELLES, Ética y realismo, cit., pp. 75 y ss. [20] Vid., sobre este asunto, SPAEMANN, ROBERT (1983) Naturteleologie und Handlung, en Philosophische Essays, pp. 41-59 (Stuttgart, Reclam), y RHONHEIMER, MARTIN (1987) Natur als Grundlage der Moral (Innsbruck-Wien, Tyrolia Verlag). También J. PIEPER ha defendido de manera inequívoca, aunque fundándose en razones diferentes a las de estos otros autores, la tesis de que el deber se basa en el ser, siendo la realidad el fundamento de lo ético y siendo el bien, por tanto, lo conforme con lo real: “Alles Sollen gründet im Sein. Die Wirklichkeit ist das Fundament des Ethischen. Das Gute ist das Wirklichkeitgemässe”. Cfr. PIEPER, JOSEF (1956) Die Wirklichkeit und das Gute, p. 11 (München, Kösel Verlag).
[21] Vid. MILLÁN-PUELLES, ANTONIO (1994) La libre afirmación de nuestro ser. Una fundamentación de la ética realista (Madrid, Rialp). El mismo planteamiento, expuesto de forma más sucinta, puede encontrarse en su libro Ética y realismo, cit. [22] DEL BARCO COLLAZOS, JOSÉ LUIS, en la presentación al libro de LEWIS, C.S. (1996), Dios en el banquillo (Madrid, Rialp), p. 12. [23] Dicho carácter aparece ardientemente subrayado, entre otros autores, por HUGO MÜNSTERBERG, JONAS COHN y GUIDO DELLA VALLE. [24] Vid. BARRIO MAESTRE, JOSÉ MARÍA (1995) Aspectos del inacabamiento humano. Observaciones desde la Antropología de la Educación, revista española de pedagogía, LIII:200, enero-abril, pp. 75-103. [25] MILLÁN-PUELLES, Teoría del objeto puro, cit., p. 428. En definitiva, sigue diciendo este autor, “en todo uso de la libertad –también en el uso práctico– lo irreal es imprescindible para la realidad de nuestro ser” (p. 832). [26] Vid. FULLAT, OCTAVI (1985) Educación y cultura, Analecta Calasanctiana, XXVIII: julio-diciembre, pp. 329-333. [27] SCHELER, MAX (1942) op. cit., tomo II, pp. 302. [28] Ibid., p. 304. [29] Ibid., p. 303. [30] ““Seguimos“, porque queremos y tendemos hacia la persona que amamos; y no a la inversa” (ibid., p. 391). [31] Ibid., p. 392. [32] Ibid., p. 393. [33] En este mismo sentido, R. LASSAHN subraya que “cuando un niño pequeño secunda un mandato, lo que personalmente le liga no es el análisis racional de la reglamentación, sino el hecho de estar ésta referida a alguien. Es una respuesta al semejante, no a un código abstracto”. Cfr. LASSAHN, RUDOLF (1989) Erziehung und moralisches Bewußtsein, Pädagogische Rundschau, vol. 43, pp. 389-390. [34] SCHELER, op. cit., p. 264. El último subrayado es mío. [35] Ibid., pp. 387-388. [36] PLATÓN, Gorgias 497e. [37] He intentado poner de relieve dichas insuficiencias en mi trabajo (1997) Positivismo y violencia (Pamplona, Eunsa).
[38] SCHELER, MAX (1941) Ética, cit., tomo I, pp. 240-241. [39] Vid. HUSSERL, EDMUND (1967) (2ª ed.) Investigaciones lógicas (Madrid, Revista de Occidente), especialmente los “Prolegómenos a la lógica pura” y “El psicologismo como relativismo escéptico”, en la Segunda Investigación (tomo I); vid. también FREGE, GOTTLOB (1973) (2ª ed.) Fundamentos de la Aritmética, pp. 15-19 (Barcelona, Laia). [40] BLOOM, ALAN (1989) El cierre de la mente moderna, pp. 204-205 (Barcelona, Plaza & Janés). [41] SCHELER, MAX (1942) Ética, tomo II, cit., p. 31. [42] Ello no significa, con todo, que el instinto en el hombre no esté elevado a la dimensión propia de su ser espiritual. Como han subrayado diversos autores –por ejemplo, HENRI BERGSON, MARIANO YELA, ANTONIO MILLÁN-PUELLES, etc.– hablando de la “impregnación racional de los instintos” en el hombre, ni siquiera la satisfacción de las necesidades más primarias de tipo biológico es llevada a cabo de un modo meramente instintivo. Afirma en este sentido MILLÁN-PUELLES que “comemos con la fantasía y con la razón no menos que con la boca y el estómago”. Cfr. (1974) Economía y libertad, p. 28 (Madrid, Confederación Española de Cajas de Ahorro). Efectivamente, no hay necesidad que imponga al hombre un modo fijo y estereotipado de satisfacerla; cada modo es siempre cultural, relativo y cambiante. Tal es la diferencia entre los parámetros comportamentales humanos y los del resto de la escala zoológica. [43] “El estar dado de los valores y la diferenciación de los valores en los objetos, en principio, antecede a la experiencia de los estados sentimentales que producen esos objetos y fundamenta, a la vez, esos estados y su curso”. Cfr. SCHELER, op. cit., p. 16). [44] “En cualquier tendencia hacia algo va incluso un percibir sentimental de algún valor, que fundamenta el componente representativo o significativo de la tendencia. Esta peculiar relación es lo que corrientemente se llama motivación práctica. Toda motivación es una causalidad inmediatamente vivida y, en primer lugar, con un sentido característico de “causalidad tractora“” (Ibid., p. 129). [45] SCHELER, MAX (1996) Ordo amoris, p. 55 (Madrid, Caparrós). La palabra hechos que aparece en la última frase citada no tiene, obviamente, el sentido positivista al que nos hemos venido refiriendo, sino el de realidades independientes del dinamismo psíquico del sujeto. [46] Vid. BARRIO MAESTRE, JOSÉ MARÍA (1987) Educación estética y educación moral. Hacia una fundamentación antropológica del sentimiento, revista española de pedagogía, XLV:176, abril-junio, pp. 253-261. [47] “La esencia peculiar de los valores morales la hallamos merced al percibir sentimental, y éste se encuentra en el hombre al igual que las leyes todas de los actos del sentir valores, del preferir, del amar y del odiar, etc.” (SCHELER, Ética, p. 45).
[48] Vid. RODRÍGUEZ DUPLA, LEONARDO (1992) Deber y valor, p. 236 (Madrid, Tecnos). Ahí se realiza una interesante crítica a la idea scheleriana de la posibilidad de estimar sin conocer. [49] JOSÉ ANTONIO MARINA piensa que, de hecho, ésa es la tarea esencial de la inteligencia humana. Vid. su (1995) (7ª ed.) Teoría de la inteligencia creadora (Barcelona, Anagrama). [50] BLOOM, op. cit., p. 245. [51] ARISTÓTELES ya señaló, con buen tino, que el fin del conocimiento moral no estriba en saber qué es lo bueno sino en hacerlo. “No investigamos para saber qué es la areté (virtud), sino para ser buenos, ya que en otro caso sería totalmente inútil” (Ética a Nicómaco II, 2, 1103 b 27-29). [52] Vid. BARRIO MAESTRE, JOSÉ MARÍA (1989) La educación moral y el Proyecto de Reforma de las enseñanzas no universitarias, revista española de pedagogía, XLVII:184, septiembre-diciembre, p. 510. [53] GUARDINI, ROMANO (1964) (2ª ed.) La aceptación de sí mismo, p. 49 (Madrid, Guadarrama). No ver esto es lo que lleva a la falsa utopía de quienes soñaron, en palabras de J.J. ARÉVALO, “con neutralizar al maestro en una esquina del aula mientras Su Majestad el niño realizaba por sí mismo, sin auxilio ni protección ni guías, el milagro de la autoformación”. Cfr. (1939) La filosofía de los valores en la pedagogía, p. 68 (Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires). [54] “Quien posee el ordo amoris de un hombre posee al hombre. Posee respecto de este hombre, como sujeto moral, algo como la fórmula cristalina para el cristal. Ha penetrado con su mirada dentro del hombre, allá hasta donde puede penetrar un hombre con su mirada. Ve ante sí, por detrás de toda la diversidad y complicación empírica, las sencillas líneas fundamentales de su ánimo, que, con más razón que el conocimiento y la voluntad, merecen llamarse “núcleo del hombre“ como ser espiritual” (SCHELER, Ordo amoris, cit., p. 27). [55] “En efecto, el ethos de un sujeto, adoptado libremente por él, pero anclado en el fondo de su alma y, por lo tanto, lenta y difícilmente modificable, es lo que constituye, según la afortunada expresión de Zenón el estoico, la verdadera “fuente“ de que mana toda su vida moral; de manera que ésta tiene siempre que verse como una manifestación de aquél. Y fue precisamente la reflexión sobre el ethos la tarea que dio nombre a la Ética”. Cfr. PALACIOS, JUAN MIGUEL, prólogo a Ordo amoris, cit., p. 12. [56] Ibid., p. 13. [57] SCHELER, Ordo amoris, cit., pp. 55-56. Vid. nota 45. [58] Vid. LEWIS, C.S., La abolición del hombre, cit. Para IBÁÑEZ-MARTÍN, los medios principales que puede usar el manipulador son los siguientes: azuzar los instintos, apelar ilegítimamente a la afectividad y a las pasiones y, sobre todo, impedir, obstaculizar o falsear los procesos deliberativos, o sea, la reflexión previa al uso de la libertad. Vid. IBÁÑEZ-MARTÍN, JOSÉ A. (1974) La manipulación y el hombre contemporáneo, Revista de Estudios Políticos, nn. 195-196, mayo-agosto, pp. 209-220. [59] Ordo amoris, pp. 56-57.